Acariciando el sueño

Con las pilas puestas y deseando demostrarle a Natalia Kim que su confianza en mí no se vería defraudada, redoblé mis esfuerzos. Comencé a moverme en foros para reunir un equipo con el que abordar el proyecto del corto. Cuando lo hice, la tuve al tanto por mail de mis avances.

De entre las personas con las que di, el jefe de producción resultó una persona fundamental. Jordi Vila, que era su nombre, era un tipo muy válido, que pronto amplió el equipo que yo había formado con nuevos elementos, y que aportó multitud de cosas de gran utilidad. Sobre todo, la experiencia en rodajes de la que yo adolecía.

Poco a poco aquello fue tomando forma. Buscamos el vestuario, el atrezzo, la localización. Llamamos a un chico de Madrid, de nombre David Ramos, que había mostrado un gran interés viniendo desde Madrid para el casting, pero por más que lo intentamos no conseguíamos dar con un segundo actor. Los chicos que se interesaron no daban el perfil.

Por aquel entonces yo había comenzado a escribirme con Enorm, el autor de Pornospain- la única web que en ese momento uno podía leer en español relacionada con el porno nacional- y sabía que él había hecho algunas apariciones en cortos en papeles cómicos,  así que le propuse intervenir en un papel de comedia, sustituyendo a ese segundo actor porno. 

El trabajo se titulaba “Mi mujer es una santa”, y contaba la historia de dos mormones que buscando nuevos adeptos para su causa vivían una “experiencia religiosa” con una esposa muy “devota”.
Una viñeta sin demasiadas pretensiones, pero con ánimo de mostrar que podía contar una historia de un modo más que decente con muy reducidos medios.

La grabamos en un fin de semana, y aunque en principio teníamos tiempo de sobra hasta la fecha de entrega, el chico que la editó tuvo una época de mucho trabajo. Total que la noche anterior a la fecha límite la pasamos quemándonos las pestañas para tratar de acabar el montaje.

El trabajo llegó a convertirse en una carrera contra el reloj, hasta el punto de que tuvimos que llamar por teléfono rogando que nos esperasen porque desde donde estábamos hasta las oficinas de Profei, no llegábamos a la hora ni de coña. Nos dieron un margen y hacia allí fuimos cagando leches con las copias.

 Venía corriendo unos 200 metros desde el lugar en que Jordi me había dejado con la moto –con las prisas equivocamos el camino y teníamos que dar un rodeo enorme para llegar con el vehículo- y tras subir en el ascensor casi haciendo fuerza para que fuese más rápido, toqué en la puerta . Sin resuello apenas, y con la esperanza de que no se hubiesen marchado esperé unos segundos.

No tardó en aparecer el rostro de Mónica Casas asomando tras la puerta. Casi suplicante, la miré y con la respiración entrecortada aún, pregunté:

-¿Llegamos a tiempo?

Mónica sonrió.

Había merecido la pena el esfuerzo. Entrábamos a concurso.

Los acontecimientos se precipitan

Y de nuevo llegó el Festival. Ya eran más de dos años desde que había comenzado mi lucha y tres desde que viajé por primera vez a Barcelona con la intención que todos conocéis.

Paseando por la Farga, dimos con el Stand de Spice Platinum, una cadena de TV para adultos  que era quien patrocinaba ese primer certamen de cortometrajes X. Uno de los alicientes que tenía el concurso era que el corto ganador se emitiría a nivel mundial por medio de la cadena. El otro, evidentemente, era el dinero. Cuatrocientas mil pesetas que yo había prometido compartir con el equipo si ganábamos el primer premio.

Allí estaba, casualmente, José María Ponce. La razón era simple, él era el jurado que iba a decidir el trabajo ganador, aunque eso era algo que yo aún no sabía. Tenía curiosidad por ver el resto de cortos a concurso para compararlos con el nuestro, pero no parecía que los estuviesen proyectando.

Pasaron los días sin noticias de ningún tipo acerca de los cortos. El Domingo, último día del Festival, mi chica me despertó y me trajo el teléfono a la cama.

- ¿Juan Carlos Navarro?
- Si…
- Era para comunicarle que su corto ha resultado finalista en el concurso, y que está invitado a la Cena de Gala…

Casi me da un soponcio.

A esas alturas resultó toda una sorpresa. Había perdido las esperanzas de que algo similar pudiese ocurrir, porque estaba convencido de que los días anteriores, alguien me habría dado alguna señal en mis innumerables paseos por delante del stand de Spice Platinum. Esa señal nunca llegó, y por tanto interpreté que nuestro trabajo habría pasado sin pena ni gloria.

Pero es que además, lo de la Cena de Gala…eso me superaba.

Siempre he dicho que para mí, los famosos del porno eran, en comparación, lo que para otras personas podían ser los famosos de Hollywood.  Rocco, Nacho, y demás eran para mí lo que para otros  Brad Pitt o Antonio Banderas.  Y si me dabas a elegir entre conocer a Salieri o Spielberg,  yo lo tenía clarísimo.

Así que cuando mi chica y yo llegamos a la recepción del Sants Barceló podéis imaginar el impacto.
Levantar la mirada y ver aquella constelación de estrellas me hizo sentirme muy, muy pequeñito.  A decir verdad, me encontraba fuera de lugar.

Conrad y Dora Venter en una imagen tomada esa noche.
Entre tantas estrellas, estaba apabullado

¿Qué hacía un segurata y su chica allí entre Steve Holmes, Michelle Wild, Dora Venter, Toni Ribas, Sophie Evans, Rocco Siffreddi y demás? Mirase donde mirase sólo veía gente a la que toda mi vida había idolatrado. ¿Con quien iba a hablar yo? Sería como el apestado de la fiesta…

De repente, mi mirada se cruzó con la de otra persona. Junto a la barra había alguien con la misma cara de susto que yo, que parecía buscar desesperadamente un interlocutor para no sentirse desplazado.

¿Imaginais su nombre? Efectivamente: Ramiro Lapiedra

 

~ por Xuancar en Abril 8, 2008.

Una respuesta to “Acariciando el sueño”

  1. En Hollywood, con los famosos del porno o simplemente en una cena de negocios… siempre ocurre lo mismo… aunque no seas nadie lo mas importante es que has conseguido estar alli… por tanto, eres alguien importante y preparado para poder hablar con quien quieras esa noche… además tienes que aprovechar e ir con la cabeza bien alta y decir ” aquí estoy yo “… así siempre podrás ser alguien importante… la mayoría son “personas” que están alli han nacido de la nada… igual que tu o yo… entonces? que coño… tu eres ahi una persona importante… xuarcar… no???

Escribe un comentario

Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.