La noche más feliz de mi vida

Los Lapiedra ya eran, por decirlo de algún modo, “populares”, pero eso resultaba muy distinto al hecho de ser aceptados. Aquella era la primera vez que acudían a la Cena de Gala, al igual que nosotros, pero la sensación que tuve de inmediato es que gran parte del sector les daba la espalda.

Primero, porque Ramiro siempre quiso ir de “revolucionario” del porno, y eso es algo que “la familia” dificilmente perdona. Cuando llega alguien diciendo que va a revolucionar el porno, el mensaje subliminal que envía al resto es que son una partida de incompetentes e ineptos. Y eso no se pasa por alto.

Segundo, porque ellos han ido siempre a su bola, y excepción hecha de unas pocas personas, aún no habían tenido mucho contacto con casi nadie.

Y tercero, porque habían hecho ruido. Mucho ruido. Otro pecado que no les hacía caer muy simpáticos. Ellos no dejaban de ser unos recién llegados, y habían tenido en unos meses más notoriedad que otros en años.

Así que cuando nuestras miradas se cruzaron, Ramiro levantó su mano y me saludó. En ese momento, estoy seguro, ambos sentimos una enorme y sincera alegría de encontrarnos. Eramos aquello que cada uno de nosotros necesitabamos en ese momento. Una cara familiar con la que intercambiar unas palabras para no sentirnos desplazados.

Aunque no era consciente, ya entonces estaba aprendiendo una lección. En el porno, a veces tienes extraños compañeros de viaje. Por eso es conveniente no cerrar casi ninguna puerta.

-Hey! ¿Sabes que estamos nominados? Celia como mejor actriz y yo como mejor director!

- Sí? Bueno, nosotros también, hemos presentado un corto y somos finalistas…

Celia Blanco, Pablo Lapiedra y Angela Peña
posando momentos antes de la Gala

Saludamos a Celia y Pablo nos presentó a su chica. Cuando vi quien era no podía dar crédito. La deslumbrante Angela Peña, aquella chica del concurso de televisión Confianza ciega cuyos ojos, desde el primer día que la ví, me atraparon. Pablo, nunca sabrás como te odié en ese momento…

…Los increíbles ojos de Angela Peña

Pasamos a la sala, y nos indicaron nuestra mesa. La compartíamos, entre otros, con Roc Coll y su mujer (propietario de Import Kareva), y con el DJ Nando Dixcontrol, que fue la alegría de la noche y que hizo que un grupo de desconocidos no nos sintiésemos incómodos.

El momento de la verdad

No dejábamos de buscar con la mirada donde podían estar los otros finalistas, nuestros rivales. Hacíamos conjeturas sobre si podían ser estos o aquellos. Buscábamos caras desconocidas como nosotros, claro, y no había demasiadas en ese salón. Hacia cualquier lado en que dirigieses la mirada, encontrabas estrellas. Allí, a un paso, tenía a Laura Angel. José María Ponce y María Bianco estaban en una mesa cercana. Un poco más allá estaban los chicos de Interselección, con un nutrido grupo de checas, entre las que se encontraba uno de mis sueños eróticos de por aquel entonces, Karma.

Una vez finalizó la cena -frugal y deliciosa-, comenzó la entrega de premios. Para los que no hayan estado nunca en la Cena de Gala, decir que cuando te sientas, en cada cubierto el comensal tiene un tríptico en que se anuncian las nominaciones y el orden en que se conceden los premios. Y el primero de la noche era el del concurso de cortos. Glups. Si ganábamos, tendría que romper el hielo. Vaya papelón.

La presentadora dio inicio a la lectura del guión y anunció ese premio. Pero no hubo demasiado suspense, puesto que anunció que el segundo premio había quedado desierto. Podríamos haber estado buscando con la vista a nuestros rivales toda la noche y nunca los habríamos encontrado. Allí sólo había uno que iba a recoger el premio de los cortos. Y era yo.

- “Nena!!. Si el segundo ha quedado desierto es que hemos ganado!!!” le comenté a mi chica segundos antes de que la presentadora dijese aquellas palabras

“Y el ganador es: “Mi mujer es una santa”, de Juan Carlos Navarro”

Tal vez por ser el premio que inauguraba, tal vez por ser un concurso nuevo o ser yo un rostro desconocido, o tal vez fue sólo una impresión personal. Ignoro el porqué. Pero mi recuerdo es el de que, cuando subí al escenario a recoger aquel enorme cheque de mentira donde ponía mi nombre y la cantidad, los aplausos sonaron muy fuerte.

Mientras el foco me alumbraba y yo tenía ante mi a todos mis ídolos aplaudiéndome, me pasaron un micrófono. Sólo acerté a decir “Gracias” ¿Esperaban que diese un discurso? ¡¡¡Si no podía creer que ese momento estuviese siendo real!!!

Posando con Natalia Kim y José María Ponce

Cuando me reincorporé a la mesa, empecé a darme cuenta del enorme poder que aquel trozo de metal tenía. De pronto ya no era un  simple segurata entre estrellas. Ahora era el ganador de una ninfa.

Aquella estatuilla era como un salvoconducto que me permitía acceder a ese mundo con el que tanto había soñado. Era mi carnet de socio VIP. Era el símbolo de que la familia aceptaba un nuevo miembro.

Hay que recordar que por entonces, como he mencionado anteriormente, ese círculo era muy cerrado y contadísimas personas accedían a él. Prácticamente todos los que estaban en ese salón se conocían profesionalmente o habían follado entre ellos. Pero nosotros éramos “los nuevos”. La gente preguntaba “¿esos quienes son?”, y, por si acaso llegábamos a ser alguien importante en el futuro, comenzaban a saludarnos.

Resulta increíble como cambiaba la percepción de esas personas hacia nosotros por el sólo hecho de tener en la mano esa bonita figura bañada en bronce. Cuando María Bianco vino a felicitarme, no podía creerlo. ¡JODER, ERA MARIA BIANCO!

El resto de la ceremonia fue transcurriendo y yo aproveché para pedir fotos a todos aquellos a los que siempre había admirado. Ahora me atrevía. Ahora no temía que me dijesen que no. Yo tenía una cosa de esas en mi poder y la mayoría de ellos se irían a casa de vacío. Gracias a esa estatuilla tenía valor para acercarme a ellos.

La primera persona a la que pedí una foto fue a José María Ponce. Era casi como un homenaje a la persona gracias a la cual yo estaba viviendo ese cúmulo de sensaciones increíbles. Sin él, sin su trabajo y su entrega, mi felicidad actual no existiría.

Luego, al finalizar la gala, me hice muchas más. con Bibian Norai, con Maria Bianco, con Toni Ribas y Sophie Evans,con Laura Angel. Con Rocco, sin duda, el más buscado esa noche. Por cierto, y a modo de anécdota, tras posar con Rocco, mi chica me dijo “Me ha tocado el culo”. Ja,ja, ja. ¿Y ahora que debía hacer yo? ¿Pegarle? Ja,ja, ja..

Aquella noche me sentía el rey del mambo

 También posamos con Celia, que había ganado el premio a mejor actriz española, y con Nacho Vidal, quien además, nos dijo “A ver si trabajamos alguna vez”.

Con Nacho. Nosotros. Trabajar. DIOS SANTO.  ¿Cuando acabarían las alegrías esa noche?  

Pues aún quedaba alguna más. Como cuando María Bianco se acercó para decirnos:

“Vamos a ir a tomar una copa a la discoteca, ¿Venis?”.

Que María Bianco, la primera actriz española, la pareja de Ponce, la precursora del porno, aquella que había tenido el valor de ponerse delante de una cámara cuando ninguna mujer en España se atrevía a hacerlo, que esa mujer estuviese invitándonos A NOSOTROS a tomar una copa CON ELLOS me resultaba de todo punto increíble. ¡Si no eramos nadie! ¿Se habían vuelto todos locos o qué?

Pues allá que fuimos, en el coche de Nando Dixcontrol. Llegamos a la discoteca. Hablamos con unos y con otros. Y no tardó en aparecer a mi lado mi querido/odiado Ramiro Lapiedra. Como tampoco tardaron en aparecer sus excusas baratas acerca de porqué razón había desaparecido dándome de lado un año atrás.

El hombre que cantaba a los cuatro vientos que iba a revolucionar el porno, ese que llevaba meses saliendo hasta en la sopa, estaba allí, a mi lado en la barra, tratando de disculpar su actitud.

La responsable, una vez más,de aquel momento de dulce venganza era esa dichosa figurita. Yo tenía una entre mis manos. Y él no. Sin duda, aquella cosa era capaz de obrar milagros.

Pronto mi chica dijo de volver a casa. Estaba cansada. Yo quería quedarme. Deseaba hablar con Nacho, hablar con todos. No quería que esa fiesta acabase nunca. Pero ella insistió. Y terminé por despedirme.

Tomamos un taxi y regresamos a casa con aquel enorme cheque de corcho y la ninfa entre las manos. Al bajar, y mientras nos encaminábamos hacia la puerta, recuerdo con claridad, que miré a mi chica y le dije:

“Esta ha sido la noche más feliz de mi vida”

Sin duda, lo había sido. Y posiblemente lo será para siempre.

 

 

~ por Xuancar en Abril 11, 2008.

4 comentarios to “La noche más feliz de mi vida”

  1. Eeeeeeeeeeeeeeeeoooooooooooooooo, ¿que pacha neng? Ya estamos de vuelta por el ciberespacio. ¿Te creias que te ibas a librar de mi? Venga vamos a animar el blog. ¡Que vaya muermo tio! Cuenta, Queremos carnaza de la buena. Esto es porno, ¿verdad? No queremos saber nada de los TheStone Bro’s, no, cuenta, ¿a que actrices y / o actores te has cepillado? Eso es lo que tus fans quieren saber,¿cuantos kilos de drogas hay en los rodajes? ¿Existe aun la figura del fluffer? Las y los aspirantes que van a un casting, cuando este acaba, ¿hacen otro privado para el director?? jejeje.

    SAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAANGREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE,
    Lleguemos donde la escoria del Tomate & Company nunca ha llegado!!!!!!!!!!!!!!

  2. Y pensar que te he mencionado como amigo mío…Que triste!
    jajajaajja

  3. Xuarcar… enhorabuena¡¡¡¡ eres un triunfador… No sabes la envidia que me das y no poder haber estado contigo esa noche… además aprovechate de las malas críticas porque ellas nos levantan un poco mas cada día… pero tienes un fallo.. y lo digo por aquí… y tu coche??? jajajajaja… pues eso… me alegro mucho por ti… me hubiese gustado haber cambiado tu chica por mi.. seguro que entonces hubiesemos sido los ultimos en irnos de aquella discoteka… seguro.. como cuando vamos de marcha por Cartagena… un saludo tio… y te deseo que cuando estés en lo mas alto te acuerdes de invitarme a una sesión de estas… tiki taka…

  4. Bueno compañero de alegrias, fatigas y películas varias. Sabes que lo de antes dista mucho de mi talante educado, cortés, elegante y diplomático que que siempre he mostrado en todos estos años de artículos, pero no se que ha pasado. Algun ente extraño ha penetrado (nunca mejor dicho) en mi psique y me ha hecho decir esto.
    O quizas haya sido algun resquicio de esa semilla diabólica que todo ser humano porta en su interior que ha explotado.

    Felicidades por el blog. Dudo mucho que acalles las bocas de los bocas que durante tantos años han arremitido contra, pero sí que al menos, espero que este blog sirva para dar a conocerte de una manera más íntima a la gente que en contra tuya o no esté abierta y dispuesta a escucharte.

    He dicho.

Escribe un comentario