Los inicios de Milkyway

Durante el rodaje del corto, creímos conveniente bautizar a nuestro grupo de trabajo por si un día aquello pitaba y seguíamos adelante. Jordi como productor, Jorge,que llevó una cámara y editó, Lidya como ayudante de producción, Martín, un argentino muy competente en la faceta de sonido…todos estabamos remando en la misma dirección para que el corto consiguiese su objetivo, como así finalmente fue. Así que un día, en una de las reuniones de pre-producción, propuse que nos llamásemos de algún modo.

Hicimos una pequeña “tormenta de ideas” y pasamos a votar los nombres que habíamos incluído en la lista. Mi aportación, además de “Milkyway”, fue “Sex Designers”. Pero sólo el primero de ellos tuvo aceptación, ya que, de hecho, fue el más votado. Eso sí, empatado con otro.

El problema es que ese otro nombre que había registrado el mismo número de votos era “Padentro”. Graciosos que estaban los niños…

Así que, aunque no resultase muy democrático, impuse mi “voto de calidad”. Bajo ningún concepto podía plantearme tener un futuro en el porno comandando un proyecto bautizado como “Padentro”. ¡¡Eso no era serio, señores!!

Meses después, cuando tras tocar casi todas las puertas, comprobé que iban a seguir sin abrirse, me planteé que Milkyway se convirtiese en una empresa legalmente constituida y lleváramos a cabo nuestros propios proyectos. Pero, ¿Por donde comenzar? ¡Si no tenía un puto duro! ¿Cómo podríamos seguir adelante?

Por entonces yo tenía un contacto frecuente con Enorm, que había sido toda una revelación. No sólo había bordado su papel en el corto, sino que había aportado muy buenas ideas. Durante la grabación ya había comentado con él la situación del porno en la red hispana, donde, excepción hecha de su web Pornospain, todo eran dialers y webs sin ningún contenido interesante. Hablamos de que haría falta una web donde se pudieran leer noticias y artículos como en las revistas de papel.

Enorm, con Stacey Valentine en un FIceb ya lejano.
Su web Pornospain fue la inspiradora de Milkyway Channel

Así que, con esa idea en mente, reuní al equipo y les dije:

Creo que después de ganar la ninfa no podemos quedarnos aquí, tenemos que seguir adelante.¿Recordais que en la ocasión anterior os pedí que trabajarais gratis?  Bien, esta vez va a ser diferente. Ahora os voy a pedir que trabajeis gratis, y que además, pongais pasta…

Podeis imaginaros los caretos. ¿verdad?

Así que, ante lo, digamos, “sorprendente” de mi “oferta”, no me quedó más remedio que explicar en qué consistía mi maravillosa idea.

- He pensado en hacer una web que hable de porno. Yo controlo bastante del tema, y no se me da mal escribir. El objetivo es, principalmente hacer contactos. No nos engañemos, en esto del porno lo que importan son los contactos, una vez que empecemos a conocer gente se nos irán abriendo más posibilidades, y la web nos da la excusa perfecta. A la vez que nos damos a conocer iremos ampliando nuestro círculo. Podemos ir grabando cositas y lo demás ya es ir tirando del hilo…

La propuesta tuvo una acogida desigual. Unos directamente se desmarcaron, otros dijeron que adelante, y otros que estaban dispuestos a seguir trabajando pero que no disponían de medios económicos.

Sin embargo, este grupo no iba a tardar mucho en disolverse. Digamos que  un conato de “motín” fue el desencadenante.

Al césar lo que es del césar. Mi equipo era realmente bueno. Casi todos eran grandes profesionales de sólida experiencia, que, sin embargo, eran conscientes, en todo momento de estar bajo la guía de un “segurata” sin preparación técnica. Y la tentación de atribuírse los méritos de aquel éxito era demasiado fuerte como para que no saliera a flote.

La despedida

Y gran parte de ese mérito, era, efectivamente, de ellos. Pero ya, por aquel entonces, yo tenía algo muy claro. El éxito no es patrimonio de los que más saben, sino de los que se arriesgan. Yo no tenía una preparación técnica, eso era cierto, pero mi experiencia en liderar equipos era más que amplia. Entre otras cosas, durante casi 10 años fui entrenador de baloncesto, y sabía muy bien lo que era manejar un grupo.

También estaba seguro de que mi deseo y mi empuje me llevarían mucho más lejos que a cualquiera de ellos a pesar de mis indiscutibles limitaciones. Así que cuando, sutilmente, me sugirieron que adoptase un papel secundario y me centrase en el futuro, en la dirección de actores únicamente, no dudé ni un segundo.

- Esto es muy simple. Si vosotros no confiais en mí, no podemos seguir siendo un equipo. Este proyecto lo he iniciado yo y sólo continuaré en él si soy yo quien lo dirija. Así que, si quereis intentarlo por vuestro lado, adelante. No tengo problemas en que utiliceis el nombre de Milkyway si así lo considerais oportuno. Pero ya veremos, dentro de unos años, quien ha llegado más lejos.

Soy consciente de que, una vez más, frases como esta pueden interpretarse como una muestra de soberbia. Pero nada más lejos de la realidad. No era soberbia, sino confianza en que mi deseo y mis ganas eran tan fuertes, que no habría obstáculo en mi camino que yo no pudiese superar. Ellos podían ser excepcionales profesionales, pero carecían de la pasión que a mi me sobraba.

El tiempo, una vez más, me dió la razón. Ninguno de ellos hizo incursión alguna en este campo tras el corto, ni emprendió proyecto ni ha tenido más vinculación con el cine X. Allí, en aquel punto del camino, se quedaron. Y yo, comencé la andadura con aquel nombre, Milkyway, que había sido talismán.

Me puse manos a la obra con el proyecto de la web, y contacté con Bibian Norai para preguntarle por su webmaster. Ella me facilitó su teléfono y así fue como contacté con Pedro López, que hoy en día lleva adelante una de las mejores empresas nacionales dedicadas a proyectos web, Zulosex.

Pedro López, en su lugar de trabajo. Hoy dista mucho de ser
el “zulo” que yo conocí en sus inicios como webmaster

Con Pedro hubo una magnífica conexión desde el día en que nos sentamos frente a frente en una cafetería de la calle Cruz Cubierta de Barcelona. El comenzaba también en esto del diseño web y apenas tenía unos pocos trabajos en su portafolio.

Le expliqué el proyecto y le encantó, así que allí nos metimos en aquel pequeño cuarto donde trabajaba-de ahí lo de zulosex, aquello parecía un zulo-, y nos pusimos a diseñar la web. Aúnque entonces no lo sabía, acababa de conocer a una de las personas que me iba a acompañar en toda mi trayectoria, apoyándome siempre y en cualquier circunstancia, incluso en los momentos más duros.

Las fechas anteriores a esa reunión yo había comenzado a contactar con las empresas del sector para darles a conocer mi proyecto. De entre las llamadas que realicé, recuerdo especialmente mi contacto con Private.

Cuando explico anécdotas como estas, insisto mucho en que siempre debeis poneros en mi pellejo de entonces. El de un simple fan que juega a entrar en el porno, un mundo que le deslumbra, pero que no deja de saber que sigue siendo sólo eso. Un fan.

Así que, el día en que tomé la decisión de telefonear a Private, tuvo que pensarlo y repensarlo mucho para juntar el valor necesario.  Coño, era Private. Una de las compañías más importantes del mundo. Y yo no dejaba de ser un pringao.

El encargado del tema de internet era un sueco, y el contacto me lo había pasado Natalia Kim, que es oriunda de aquel país. Cuando finalmente me pasaron con este señor y acerté, dentro del bloqueo mental que tenía, a expresarle mis intenciones, se hizo un silencio y se limitó a preguntarme.

- Y usted ¿que experiencia tiene en internet?

Toma corte. Ni Risto Mejide me hubiese dejado más KO. Porque la verdad es que mi experiencia en internet era…cero.

Pero, tras unos instantes de titubeo en que acusé el golpe, le respondí:

- Ninguna. Pero tampoco la tenía en dirigir y he ganado un premio.

Cuando colgué me di cuenta de que me temblaban las piernas. Pero estaba orgulloso. Había superado una nueva barrera. Otro miedo que quedaba atrás.

 

~ por Xuancar en Abril 15, 2008.

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